Anna Laromaine: “Tener mentores y referentes es importantísimo para elegir una profesión”


Anna Laromaine es una química española especializada en bionanotecnología que centra su investigación en la interacción de nanopartículas con material biológico para aplicaciones médicas.

Investigadora del Instituto de Ciencia de Materiales de Barcelona (ICMAB-CSIC), cofundadora de la empresa OsmoBlue y doctora en química, ha colaborado en el desarrollo de un sensor para la detección precoz de tumores cancerígenos.

Laromaine ha llevado a cabo seis años de estancias postdoctorales en centros internacionales como el Imperial College de Londres, el Massachusetts Institute of Technology o la Universidad de Harvard. Además, lidera diversas actividades de divulgación científica e imparte clases en el Máster de Nanociencia y Nanotecnología Avanzadas de la UAB.

Incluida en el ranking de las Top 100 Mujeres Líderes más influyentes en España en 2018 (para impulsar la presencia de mujeres en todos los ámbitos), es una de las cinco científicas españolas premiadas por el programa L’Oréal-Unesco For Women in Science (2016).

Llevas varios años especializada en nanotecnología biomédica, ¿en qué consiste la investigación que estás llevando a cabo actualmente y cuál es el objetivo del proyecto?

Estamos desarrollando materiales basados en el biomaterial celulosa y en nanopartículas de oro y hierro para nuevas terapias o métodos de diagnóstico de enfermedades. Desarrollamos materiales eficientes y eficaces, y los testamos en el laboratorio, caracterizando su estructura y función, desde el punto de vista físico, químico y biológico.

Uno de tus objetivos es que las ventajas de los nanomateriales lleguen a la sociedad. En un futuro, ¿cuáles serán los principales beneficios que ofrecerá la nanotecnología en la vida de las personas? ¿Crees que estas ventajas podrían llegar también al ámbito laboral?

En un futuro se usarán los nanomateriales de forma más eficiente. Por ejemplo, hoy en día si nos duele el dedo pequeño del pie, nos tomamos una aspirina que va a todo el cuerpo y que resulta que no ser suficiente para nuestro dedo. Las nuevas terapias serán dirigidas y eficientes, es decir, se pretende usar nanotecnología para dirigir estos fármacos al lugar específico donde lo necesitamos. Se diseñan nuevos materiales para terapias y también nuevos sistemas para detectar y diagnosticar enfermedades basados en nanotecnología. Estoy segura de que en un futuro veremos kits de detección de dolencias en sitios como farmacias o parafarmacias.

En el ámbito laboral, lo podremos ver en el uso de equipos de protección que lleven nanotecnología para protegernos, por ejemplo, aquellos equipos que utilicemos para repeler líquidos o que nos protejan de la radiación.

Coincidiendo con la entrega de premios del programa L’Óreal-Unesco (2016), se lanzó en redes sociales la campaña #ponlescara para visibilizar el trabajo de las científicas. ¿Crees que las mujeres lo tienen más complicado para darse a conocer en este sector?

Sí, creo que lo tienen más difícil. Crecemos en una cultura aún muy masculinizada, con dinámicas que no nos damos cuenta, pero no fomentan la equiparación de géneros. Por ejemplo, me alegra ver el esfuerzo que hacen algunas compañías para anunciar juguetes neutrales sin ninguna discriminación de género. Aunque tenemos aún mucho trabajo por hacer. Romper los estereotipos culturales no es fácil ni rápido. De hecho, las científicas deben romper estas barreras y además trabajar como sus compañeros, por lo que hacen el doble de trabajo. Así que lo tienen un poco más complicado. Desde asociaciones como AMIT, de la cual soy miembro intentamos aportar nuestro granito de arena para identificar estas situaciones a mejorar.

De niña querías ser maestra y fue un profesor el que te contagió la pasión por la ciencia. ¿Consideras que los profesores juegan un papel crucial en el futuro profesional de sus alumnos?

Los profesores juegan un papel muy importante, pero también la familia y amigos. Tener mentores y referentes es importantísimo para que los niños decidan o se interesen por distintas profesiones. La pasión por un hobby o por un trabajo. En mi caso me contagió su pasión, pero también influyó el espíritu emprendedor de mi padre, la alegría de vivir de mi abuela… Tenemos referentes y mentores en distintas facetas y áreas de nuestra vida. Por esta razón es muy importante que existan referentes femeninos, que los hay de todas las profesiones, porque tendemos aún a clasificar profesiones según el género, y esto supone que niñas o niños excepcionales para ciertos trabajos ni lo intentan porque no tienen un referente en quién reflejarse.

Para ti, la investigación sostenible debe componerse de estos tres sectores: educación, investigación e industria, que, además, deberían estar conectados. En tu caso, eres investigadora, profesora del Máster en Nanotecnología de la UAB y emprendedora, como cofundadora de OsmoBlue. ¿Qué ventajas aporta en tu día a día este vínculo entre los 3 sectores?

A mí me ha aportado una visión más completa, poder entenderme con los tres sectores, aunque no lo parezca todos en nuestra profesión tenemos un vocabulario específico que debemos explicar a la sociedad. Por ejemplo, los acrónimos o siglas que se utilizan en marketing, no se entienden, por lo que se deben buscar fórmulas para explicarnos. También los científicos debemos explicar de forma clara y para todos los niveles cuál es nuestra función, los objetivos y el impacto que esperamos de nuestra investigación. La ciencia y la investigación son importantísimos para el desarrollo de un país y de su riqueza, mostrando nuestro interés para entender, comprender y resolver los retos de la sociedad nos permite conectarnos. La ciencia en nuestro país es buena, aunque desafortunadamente no se valora ni se financia como debería. La interacción de los tres sectores es fundamental para mejorar este aspecto.

 

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