Cómo afecta la personalidad al trabajo


Qué difícil es saber qué cualidades han de ser innatas en un candidato para un puesto de trabajo, y cuáles pueden potenciarse con formación. Lo que está claro es que conocer los rasgos de personalidad de una persona es una información útil para ella misma y para la empresa, a la hora de acertar con su puesto de trabajo. 

Un aspecto del que se habla poco cuando se trata el éxito profesional es el de la personalidad. Si tanto nos afecta en la vida, ¿cómo no va a ser influyente a la hora de disfrutar del trabajo o de tener una carrera ascendente?

La personalidad o manera de ser está en la base de las decisiones que se toman, de cómo se vive cada acontecimiento, de los objetivos que se desea cumplir. Está demostrado que detrás de líderes y personas adineradas hay personalidades más competitivas, aunque esta misma cualidad puede hacer que disfruten menos con su trabajo.

En El País se menciona el estudio de Robert Hogan y Joyce Hogan, que llega a la conclusión de que tener una personalidad más bien distante (precavida, irascible o reservada, por ejemplo) afecta negativamente a la capacidad de liderazgo, todo lo contrario que contar con rasgos más creativos, dialogantes o atrevidos.

¿Existe algún remedio? Por supuesto: ser  consciente de lo que cada uno lleva de base y jugar con ello a su favor o ampliar los propios límites mediante prácticas de crecimiento personal. Los rasgos propios de cada uno se pueden aprender a gestionar, o también se puede escoger el trabajo en función de la personalidad.

Haz lo que eres

Lo que es cierto es que cada personalidad aporta  mejores cosas de sí misma a unos trabajos que a otros. Esta es la razón por la que las empresas valoran la personalidad de sus candidatos con diversos tests. El más famoso es el de Myers-Briggs Type Indicator (MBTI), que asigna a las personas 16 tipos de personalidad según la forma en que ellos se valoran a sí mismos.

Este test está basado en la teoría de Carl G. Jung, que clasifica a las personas en introvertidos y extrovertidos, y cataloga sus funciones irracionales (percibir e intuir) y racionales (pensar y sentir), lo que da los 16 tipos de personalidad de los Test MBTI, e indica qué puesto de trabajo es más adecuado para cada uno de ellos.

Los tests de personalidad también son útiles para que ayudar a las personas a escoger aquellos trabajos con los que pueden alcanzar más éxito, ser más felices o prósperos. En este caso se conocen como tests de orientación vocacional, muy valiosos a la hora de elegir estudios o carrera. De hecho, suelen realizarse con los alumnos de educación secundaria, para ayudar a orientarlos.

Más allá de los tests están aquellas personas “que se hacen a sí mismas”: que se conocen muy bien y hacen de sus virtudes una marca personal con la que demostrar una personalidad fuerte y diferente al resto. Estas personas, generalmente, han realizado un profundo análisis de sus habilidades y limitaciones y tienen muy claro qué ofrecen de valioso y exclusivo. Saben lo que quieren y en lo que son buenos. Y además, saben venderse bien.

Querer conocer las habilidades más valoradas en los trabajos es relativo, pues dependen del puesto de trabajo y de la época. Para las empresas del siglo XXI que se enfrentan a grandes y acelerados cambios, nada mejor que candidatos que, más allá de su personalidad, sean creativos, flexibles, colaborativos, que confíen en sí mismos, sean capaces de asumir riesgos y cuenten con buenas habilidades sociales. Capacidades que, si no son innatas, pueden potenciarse.

Recibe todas las novedades de People First