Cuanto más humanos, más futuro laboral


Cuanto más avanzamos hacia la inteligencia artificial, más hemos de desarrollarnos como humanos para ser profesionales competentes. Las habilidades más demandas demuestran que estamos en pleno proceso de transformación laboral hacia un futuro tecno-humano.

Después del aluvión de masters con que han llegado a las empresas los JASP (Jóvenes Sobradamente Preparados), son ciertas habilidades personales lo más valorado en un proceso de selección. Precisamente aquellas que capacitan a la empresa a adaptarse a los cambios.

LinkedIn lo ha puesto de relieve con su artículo “Las 10 habilidades más demandadas en 2019”, en el que afirma que se busca una combinación de “habilidades blandas” para el trabajo en equipo y la resolución de problemas, como la creatividad, persuasión, colaboración, adaptabilidad y gestión del tiempo. Con “habilidades duras” o conocimientos para realizar tareas con certeza, como la destreza digital, el razonamiento analítico, manejo de datos y de personas.

Paul Petrone, editor de Aprendizaje de LinkedIn, destaca especialmente las habilidades blandas, puesto que son las que la inteligencia artificial no puede desarrollar.

Humanos & máquinas

La llegada de los robots al mundo laboral ya está aquí y empieza a darse un fenómeno evolutivo hacia una nueva era en la que las personas serán más humanas que nunca solo si evolucionan. Es decir, necesitan iniciar su proceso de reciclaje hacia sus competencias exclusivas.

Como afirma Andy Stalman, estamos en plena fase de diseño de la sociedad en la que queremos vivir. Las máquinas son mucho mejores que nosotros a la hora de procesar la información y realizar cálculos, sin influencias subjetivas. También aprenden mucho más rápido.

“Cuando llegue el Internet de las cosas -dice Stalman- y miles de millones de dispositivos estén en red, algunos expertos dicen que el conocimiento se duplicará cada 12 horas. La inteligencia humana y el aprendizaje no podrán mantenerse al día”.

Pero los humanos tenemos un plus a la hora de tomar decisiones o resolver problemas:  el sentido común. Y somos capaces de inspirarnos y de crear, lo que nunca podrá hacer una máquina. Nos distingue nuestra capacidad emocional y nuestras habilidades aún superan a los robots.

Nos diferencia especialmente la capacidad que nos ha hecho evolucionar tan rápido como especie: la de adaptarnos a todo tipo de entornos. Pero cuando el humano descifre el neurocódigo y sea capaz de replicarlo… ¿qué pasará con la humanidad?

Nuevos procesos de selección

La conclusión del artículo de LinkedIn es que ya no solo es necesario adquirir conocimientos, sino también desarrollar habilidades personales, para adaptarse a las demandas del mercado laboral. Que hay que experimentar y aprender cosas nuevas siguiendo el criterio propio. Tomarse el trabajo como una especie de emprendimiento.

Como conocimientos más demandados por las empresas, sin duda se encuentran los que permiten la transformación digital: analistas de datos, arquitectos web, especialistas en posicionamiento, user tester…

Como habilidades más demandas por las empresas, la de ser un buen orador y buen comunicador, de superar obstáculos y resolver conflictos, la atención al detalle, la capacidad de aprender de los errores y la de ejercer un liderazgo positivo.

Relacionarse con los compañeros y con el sector, ser curiosos, comunicativos, y tener una actitud proactiva son valores que ganan cada vez más peso en el mundo laboral. Y de momento, no son fáciles de encontrar. Los reclutadores van a tener que saber seleccionar de entre aquellos profesionales bien formados, los que además poseen habilidades blandas, capaces de ayudar a la empresa a dar el siguiente paso en un mundo en acelerada evolución. Talentos tan difíciles de determinar como la capacidad de trabajar en equipo o resolver problemas creativamente. Por eso también los procesos de selección están cambiando.

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