Entorno de trabajo con los cinco sentidos: oído y olfato también


Las personas no son máquinas (de momento). Los ruidos nos distraen, los olores nos hacen reaccionar, la vista se nos va en seguida… ¿lo tienes en cuenta en la oficina? Qué interesante plantearse qué debe y qué no debe hacerse para favorecer la concentración y el sentirse a gusto mientras se trabaja. ¿Te apuntas?

Escuchar sin agobios

En los talleres en que se realizan trabajos mecánicos suele estar la radio puesta mientras que, en los espacios de concentración mental, no. ¿Por qué? Gizmodo menciona estudios que demuestran que la música dificulta la labor de pensar y ¡que es aún peor cuando suena tu canción favorita! La conclusión de estos estudios es que la mejor música para trabajar es el silencio. Como mucho, la música, solo debería de escucharse en los necesarios intervalos o espacios de descanso.

Este es precisamente uno de los diversos problemas a los que se ha enfrentado el modelo de despachos como espacios abiertos, en los que el exceso de ruido dificulta la concentración. Y es que éste se genera en gran medida por los humanos.

Por el contrario, un exceso de silencio tampoco es bueno. En oficinas bien aisladas y climatizadas en que se oye el raspar de un bolígrafo sobre el papel, el ambiente se vuelve oprimente e impide moverse con naturalidad: cualquier gesto parece que molesta. Y acaba enviando a los trabajadores a llamar por teléfono a la escalera, al bar o a cualquier espacio que tenga algo de ruido, para preservar cierta sensación de intimidad.

Para evitar este exceso, precisamente, en algunas oficinas se utiliza música de fondo, relajante. También hay casos en que se dedica la mañana (o unas horas) al silencio y las tardes a las actividades que “producen ruido”; o se pacta un tipo de señal para indicar que alguien en un momento concreto no desea ser molestado. También existe la opción, aunque muy poco habitual, de que los trabajadores “más sensibles” utilicen cascos anti-ruido.

Otra gran recomendación es la de crear áreas aisladas en las que refugiarse uno o más trabajadores cuando necesitan conversar, llamar por teléfono o realizar una videoconferencia con comodidad y sin miedo a molestar (o al revés, espacios donde se pueda trabajar en completo silencio). Otra opción es la de  trabajar con horarios flexibles, de forma que cada cual pueda distribuirse sus tareas para realizar en la oficina o en casa, en función de cuál es más silenciosa.

La introducción del mindfulness, la meditación y otras técnicas de relax favorecen sostener un ambiente más relajado. Aunque lo importante es asumir que los trabajadores tienen necesidades diferentes al respecto y que hay que darles soluciones distintas.

Un aroma que transmita valores

 

El marketing olfativo que tanto impacto está teniendo en el comercio, por otra parte, ha llegado también a la oficina. La idea es crear un aroma corporativo que genere bienestar e identificación de marca, ¿qué te parece?

Muchos estaríamos de acuerdo con que el olor a café recién hecho o a flores frescas sería un buen compañero de trabajo. Sin embargo, el aroma que invade tantas horas de trabajo ha de ser sutil, no puede provocar a la larga rechazo o dolor de cabeza.

Tiene, además, que utilizar ingredientes que evoquen los valores de la marca: la sensación que provoque ha de estar relacionada con lo que la empresa pretende ser. Toda una tarea de expertos. Hay que tener en cuenta que los olores hablan directamente con el subconsciente, donde permanecen, y que pueden hacer que un cliente o un proveedor no quiera volver.

En el edificio de oficinas Colonial de Barcelona instalaron un dispositivo que libera suavemente un aroma expresamente creado para hacer sentir a gusto a los empleados, explica Idealex. Con aceites esenciales, pues el aroma sea natural es clave para no agobiar. Nebulización en frío o mediante vibraciones ultrasónicas son las formas adecuadas para difundirlo, lo que puede complementarse con un ionizador.

La aromaterapia es además una forma muy interesante de potenciar la productividad y mejorar la salud, puesto que influye directamente en la actividad cerebral. Basta con unas gotas de agua en un bol en la mesa de reuniones, por ejemplo, para favorecer que en ella se desarrollen reuniones más relajadas (o más enérgicas, o inspiradas…).

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