La creatividad está en la empresa


Teniendo en cuenta que al ser humano solo le esperan en el futuro trabajos analíticos y creativos, es el momento de poner las bases. Las nuevas generaciones de trabajadores están además empujando a ello. Potenciar la creatividad requiere entrenamiento, flexibilidad y un entorno inspirador. ¿Lo tiene claro tu empresa?

La digitalización de la empresa ya ha producido grandes cambios en el trabajo y la inteligencia artificial va a provocar muchos más en los próximos años. Nos enfrentamos a un largo periodo de renovación de la formación laboral enfocada a capacitar a los trabajadores para la toma de decisiones, la planificación y el trabajo creativo.

Entendiendo la creatividad como la capacidad de explorar nuevos territorios y de imaginar otras soluciones a procesos habituales, la empresa ha de preparar a sus trabajadores para hacer su trabajo de la forma más eficaz, gracias a su capacidad creativa.

Promocionar la creatividad interna

Las generaciones jóvenes llegan a la empresa con este espíritu emprendedor a la hora de enfocar su trabajo. Aspiran a renovar todo lo que encuentran y a aplicar su fértil imaginación en todo lo que hacen. Sin embargo, en algunas ocasiones se enfrentan a estructuras empresariales que no acaban de entender ni adaptarse a los cambios sociales y no permiten que fluya la creatividad entre sus empleados. Estructuras jerárquicas, tareas repetitivas y excesivas, espacios individualizados de trabajo… dificultan el intercambio, el tiempo y el espacio favorables a la creatividad.

Esta necesita poder expresarse libremente, permiso para equivocarse y mucha conexión para convertir las ideas en buenas propuestas. Hace falta que la voluntad directiva otorgue un espacio y un tiempo determinado para ello. La empresa necesita renovarse gracias a las aportaciones de quienes mejor la conocen: sus trabajadores.

Hay que dedicar tiempo y recursos a potenciar la creatividad de los empleados e introducir buenas prácticas como:

  • Contratar personas creativas que creen un ambiente excitante y den ejemplo.
  • Utilizar en las reuniones herramientas que favorezcan la creatividad: post-its, colores, retazos, dibujos, plastilina…
  • Potenciar la curiosidad de los trabajadores y el acceso a fuentes diversas de información.
  • Fomentar el espíritu crítico respecto a la empresa y lo que se hace, dentro de un ambiente participativo.
  • Ofrecer espacios para soltarse y permitir el pensamiento creativo.
  • Informar de los logros de la competencia y la innovación en otros sectores para mantenerlos actualizados en las novedades. Es importante que sean los trabajadores quienes los detecten y los compartan.
  • Concursos de retos para solucionar determinados problemas o idear nuevas propuestas.
  • Actividades de team building enfocadas al desarrollo creativo.
  • Y por supuesto, grandes dosis de reconocimiento a lo nuevo.

 

Oficinas creativas

También es importante adaptar la oficina a los requerimientos de flexibilidad y expansión: que sea un sitio agradable, donde sentirse cómodo para aportar, conectar con otras personas e invitar incluso a extraños que puedan introducir nuevos temas. No se puede ir por la oficina con miedo a meter la pata o a “haber salido de su zona de confort”.

Ofrecer salas comunes o flexibilizar el espacio para que el personal pueda moverse libremente a hacer un café con otros, comer juntos, organizar una reunión improvisada o un desayuno informal, presentar el propio trabajo, una sala “para las ideas”, otra para descansar o para divertirse, etc. Y al contrario, espacios íntimos donde acudir a concentrarse.

Paredes o murales aptos para escribir o dibujar son toda una invitación a un ambiente participativo. La luz, el espacio abierto y la vegetación son claves para favorecer un ambiente creativo y optimista, en el que moverse con ganas de crear. ¡Hasta el propio cuidado de las plantas puede ser un momento de relax para desconectar e inspirarse!

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