La proactividad en el trabajo


Las personas proactivas suelen destacar en los entornos de trabajo porque buscan soluciones anticipándose a posibles incidencias y proponen nuevos proyectos que ayudan a mejorar el día a día de las empresas. Es por este motivo que la proactividad es una de las cualidades más valoradas por las compañías. Las personas proactivas son más eficientes y profesionales y suelen destacar en los equipos de los que forman parte, por lo que desarrollan su capacidad de liderazgo.

Cómo ser una persona proactiva

Las personas proactivas son aquellas que toman la iniciativa, son activas y se anticipan al futuro, buscando posibles soluciones o actividades que ayuden a mejorar el entorno laboral y que tengan una repercusión positiva en el crecimiento de la empresa. Es decir, una persona proactiva no solo reacciona ante los posibles problemas, sino que los prevé y se anticipa a ellos. No se trata de reaccionar, sino de tener la capacidad de anticipar lo que pasará en un futuro a corto o medio plazo.

La proactividad se puede aprender, ya que se trata de una actitud. Cualquier persona puede ser proactiva, implicándose al 100% en los proyectos que lleva a cabo.  La capacidad de previsión es uno de los requisitos indispensables a tener en cuenta. La visión de futuro, anticipándose a las consecuencias de nuestras acciones, es fundamental para la proactividad. Las propuestas de una persona proactiva deberían valorar todo aquello que implican y cómo afectarán al funcionamiento de la empresa, por lo que siempre se deben tener muy presentes los objetivos marcados.

Las soluciones y nuevas propuestas deberían ser creativas y fáciles de aplicar. Recuerda que todo aquello que es sencillo de llevar a cabo suele tener mejores resultados. También es importante la adaptación al cambio, que permite a las personas pensar en nuevas situaciones y buscar soluciones a nuevos escenarios.

El análisis de las acciones que se llevan a cabo será clave para que un profesional proactivo valore los resultados de sus actividades. Con este análisis podrá ver si las acciones funcionan o si se debería actualizar alguna cosa para que el resultado sea óptimo. La clave está en mantenerse siempre atento, desde el principio, en el momento en el que se piensa una nueva acción hasta el final, cuando ya se ha realizado y valoramos sus resultados.

Proactividad vs impulsos

Los profesionales proactivos actúan de forma ordenada, es decir, no se trata de responder a impulsos y realizar propuestas sin sentido. El proceso de actuación es sencillo: primero se analiza una situación determinada, después se realizan propuestas para mejorar, siempre teniendo en cuenta los objetivos de la compañía y priorizando las necesidades del momento y, por último, se realiza un análisis de las actuaciones para valorar los resultados.

Los beneficios de un profesional proactivo son muchos, pero entre ellos destaca su implicación en los proyectos, su mayor eficiencia y profesionalidad y su capacidad de liderazgo en los equipos. Tomar la iniciativa, prever las posibles consecuencias de nuestros proyectos y anticiparnos a ello son las claves para ser un empleado proactivo.

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