Una nueva generación en el punto de mira


A los millennials se les acaba estar de moda porque llega al mercado la generación Z, dispuesta a acabar con las empresas que no tengan mentalidad digital. Los post-millennials aportan, como cada generación, ciertos rasgos comunes que vale la pena conocer para conectar con ellos como trabajadores y consumidores.

Pensar digitalmente

Aunque no se puede definir claramente a una generación, está claro que el estilo de educación de los padres y los acontecimientos históricos los marcan a la hora de ver la vida y actuar en consecuencia. La generación post-millennial o los que aún no tienen 20 años han crecido acompañados del cambio climático, la escalada terrorista internacional surgida del 11 M, la gran crisis financiera y la desestabilización del mercado laboral. Hechos que, según diversos estudios, los han hecho pesimistas y sin grandes aspiraciones, y superficialmente informados a través de las redes sociales. Estos jóvenes son la nueva hornada de trabajadores y consumidores que llega al mercado.

Uno de sus grandes rasgos que se aprecia observándolos en las redes sociales es cómo necesitan expresar su vida a través de ellas: sus emociones, sus experiencias, su yo, han de mostrarse cada día. Algunos de ellos son excepcionales storytellers, por lo que, cuando empiecen a formar parte de las entrevistas de trabajo, vale la pena analizar a fondo su actividad digital, puesto que pueden aportar un lenguaje nuevo y muchos contactos interesantes a la empresa, como prescriptor o en caso de que llegue a convertirse en embajador de marca. Su huella digital será un elemento clave a analizar en este proceso.

Todo lo hacen de forma digital, lo que los hace especialmente interesantes para introducir dinámicas digitales en la empresa. Solo necesitan un portátil -y no siempre- y un móvil como herramientas de trabajo.

 

Para el marketing, cada generación tiene patrones de conducta parecidos, lo que facilita elaborar una estrategia para dirigirse a ellos. Para entrepeneur.com, los post-millennials son tremendamente realistas y autodidactas, tienen un dominio impresionante de la multipantalla (hasta 5 a la vez), son auténticos creadores de contenidos y especialmente de imágenes, y trabajan según el método “Do it yourself”: conocen todo tipo de herramientas digitales para solucionar problemas y crear nuevas soluciones.

“Además, no crean que son poquitos, estamos hablando del 25.9 por ciento de la población mundial. Si hacemos números, es la generación de mayor población en el planeta”.

Su fe en sus capacidades, dominio digital y creatividad les hace desear trabajar de forma autónoma o como parte de un equipo, pero no a las órdenes de un jefe. Formar parte de una empresa ya no es una prioridad para ellos.

Trabajar eficientemente  

Sus aspiraciones coinciden con el auge de una nueva fórmula empresarial: la de una empresa sin empleados. Adam Callinan explica en Cómo construí una empresa millonaria sin empleados, que no deseaba que su empresa perdiera flexibilidad al crecer. Por lo que optó por disponer de trabajadores conectados desde cualquier parte del mundo (¡hasta un asistente virtual!): sin oficinas y sin nóminas. La clave para Adam ha sido simplificar el negocio vendiendo directamente al consumidor y la máxima automatización. El resto, subcontratado.

Esta fórmula se basa en un núcleo mínimo de toma de decisiones y temporarios o freelances que disponen del know how para ejecutarlas. Las decisiones se toman entre muy pocas personas, y su ejecución es muy ágil. Se invierte en ser eficiente.

Sea esta la solución para los tiempos venideros o no, lo cierto es que para atraer a unas generaciones -millennials y postmillennials- que no sueñan con permanecer en una empresa, éstas han de hacerse atractivas a sus ojos y ofrecer contratos cortos, de 1 o 2 años, bien pagados y que les propongan un desafío, además de ser socialmente sostenibles.

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