De la transformación digital al auténtico cambio


La transformación digital no va de tecnología sino de una profunda reconversión de la empresa para sintonizar con el nuevo consumidor y servirlo eficazmente. Es un proceso complejo que requiere de un liderazgo conjunto del CEO y del CIO (Chief Information Officer) y de una estrategia que le aporte sentido. Es importante entender que debe sacudir a la empresa desde las bases, para conectar con nuevas oportunidades de negocio.

El I Estudio sobre la realidad de la transformación digital en España del Instituto de Economía Digital (ESIC), de 2018, deja claro que aún más de la mitad de las empresas españolas no ve la digitalización como un profundo cambio al que hay que llegar tarde o temprano para sobrevivir.

Para realizar este proceso de transformación digital, los CEO y CIO son clave. Es su trascendental conocimiento del proceso radical que debe realizarse para mantener a la empresa competitiva, el que va a llevarlo a buen puerto. Para ello, deben empezar por renovarse a sí mismos.

Transformar digitalmente la empresa es un proceso mucho más profundo que actualizarla tecnológicamente. Necesita una estrategia digital que lleve a un nuevo modelo de negocio. Es un reto para el que hay que estar preparados. Y actualmente, no es una opción.

Una transformación en 4 pasos

El primer paso indispensable es el de profundizar en la realidad de la transformación digital corporativa. Dialogar con protagonistas, identificar buenos ejemplos del sector y de otros sectores, hablar con profesionales… Es necesario detectar los profundos cambios que vienen ocurriendo en los negocios y en la sociedad desde hace unos años, e imaginar un nuevo escenario para la propia empresa. Hay que ser consciente de que está en juego su supervivencia.

Una vez bien informado y con una visión clara de adónde se desea llegar, hay que diseñar una estrategia de transformación que “ponga toda la empresa patas arriba”. Hay que ser capaces de partir de cero, de imaginar nuevos procesos, otras formas de llegar al cliente, productos aún no inventados, necesidades que cubrir… La transformación digital ha de poder afectar a todas las áreas del negocio y estar enfocada en lo más importante: el servicio al consumidor.

En una tercera fase, llega la hora de “tocar la realidad” y plantearse todo lo necesario para conseguirlo y su coste: los perfiles profesionales necesarios, líderes que estén a la altura, procesos o áreas que transformar o que crear, fases del proyecto…

Por último, para lanzarse a ello es absolutamente necesario preparar a todos los trabajadores de la empresa. El proceso de transformación requiere de una mentalidad abierta al riesgo, sin temor a aportar ideas, de nuevas formas de trabajo y de métodos colaborativos. Trabajar, en definitiva, la resistencia al cambio.

La transformación digital no va de tecnología sino de innovación abierta y de personas que van a llevarla a cabo. Necesita estrategia y necesita Recursos Humanos. El CEO debe aliarse con el CIO para sumar conocimientos en tecnología con capacidad de liderazgo, tacto en las relaciones humanas y buen conocimiento del cliente. Para conseguir beneficios como:

  • Eficiencia operativa
  • Nuevas oportunidades de negocio
  • Flexibilidad ante los rápidos cambios
  • Ventaja competitiva
  • Captación de talento e impulso a la innovación
  • Capacidad para utilizar el Big Data
  • Ofrecer buenas experiencias de compra al cliente
  • La oportunidad de empleados y clientes de sentirse orgullosos de la empresa

 

Hay que estudiar la evolución de los consumidores, estar en contacto con ellos para obtener información de primera mano, poner a trabajar el Big Data para que provea de buena información sobre necesidades de potenciales consumidores… Porque el auténtico sentido de la transformación digital es responder a sus nuevas demandas en servicios, en productos y en formas de relacionarse con las empresas. Y a poder ser, anticiparlas.

 

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