3 retos para 2018 en la gestión de personas


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En 2018 no se va a hablar de evolución sino de grandes retos. Estamos en una encrucijada histórica y hay decisiones que se deben tomar. La gran transformación corporativa basada en el trabajo en equipo con los propios empleados es la clave de un año que se ha denominado el de la “Humanification”. ¿A qué hay que estar atento?

1. El trabajador es tan importante como el cliente

Quien ha trabajado en una revista se maravilla de cerrar cada número, después de retrasos, pérdidas de archivos, colas en imprenta y numerosos imprevistos. Sabe que cada vez es posible, gracias a las personas. Uno de los grandes retos empresariales para el próximo año es el de reconocer y valorar a los empleados, que son los auténticos artífices de que la empresa siga en el mercado. “Humanificación” se llama a este proceso del que tanto se va a hablar.

La lealtad es un camino de doble vía, se afirma. Y la incapacidad en retener el talento, uno de los grandes problemas de la empresa. El antiguo método del reconocimiento salarial ya no motiva a una generación que sobre todo espera que se reconozca su valor y se le dé autonomía. ¿Cómo hacerlo? Involucrándolos.

Hacerlos partícipes en el establecimiento de objetivos, en los procesos de mejora. Establecer normas de funcionamiento basadas en la calidad. Crear espacios de diálogo y de generación de ideas en un clima de confianza. Promover encuestas de satisfacción. Hacerles sentir tan valorados como los propios clientes.

Richard Brandson, protagonista del World Business Forum 2017 cuyo eje ha sido el de la “humanificación”, afirma: “Cuando se manejan personas, lo importante es preocuparse por ellas genuinamente, saber sacar lo mejor de cada uno. Es la clave del éxito emprendedor: elogiar en vez de criticar. Así se motiva. Poniendo al equipo primero, incluso antes que los clientes, y dándoles un producto que sea el mejor del mercado. Ofreciéndoles las herramientas para hacer bien su trabajo. Tu producto debe ser el mejor del mundo para que los clientes sonrían”.

2. De una vez por todas, la transformación

Pasar de los pequeños cambios o tentativas a la gran transformación. Al “ya lo haremos” empieza a escurrírsele el tiempo. Transformación digital, por supuesto. Pero el gran reto es enfocarse a la innovación para reorganizar competitivamente la empresa, generar productos y servicios que conecten con los cambios sociales. Es hora de plantearse incorporar a la empresa a un Director de Transformación.

El análisis del potencial de creación de valor de la compañía parece ser la hoja de ruta para lanzarse a un gran cambio, en vez de probar con pasos graduales. Si ya se tienen varios años como empresa, hay que confiar en la propia capacidad para dar en 2018 el gran salto y dejar de lado viejos “vicios” como culturas obsoletas o liderazgos anticuados. Se ha de ir a buscar la historia que se quiere contar en los próximos años (interesante acercarse al storytelling para ello).

Imprescindible para ello contar con los propios trabajadores. Se han de introducir metodologías y espacios de trabajo creativo para favorecer la cultura de la innovación en la empresa. Apostar por el potencial de los equipos de trabajo. Aprovechar el conocimiento “en casa” para dar un salto bien valorado.

3. La diversidad generacional

A ello se suma la incorporación de trabajadores jóvenes con otra mentalidad. El boom de los millennials y su forma de pensar diferente plantea todo un reto para 2018: cómo convivir con lo mejor de cada generación, estableciendo puentes de diálogo. Las creencias y motivaciones que subyacen en cada generación pueden hacerlo realmente difícil.

Hoy, coexisten generaciones acostumbradas a obedecer y que esperaban conservar toda su vida su puesto de trabajo, con una Generación X que ha hecho de su profesión un reto de superación constante, y una Generación Y creativa y autodidacta, que busca lo inmediato y equilibrar su vida personal y profesional.

Todo un desafío para Recursos Humanos para que dejen de mirarse unos a otros con recelo y sean capaces de crear equipos de trabajo con múltiples habilidades. El impulso y la explosión de ideas pueden verse enriquecidas por una valoración crítica de alguien que conoce bien el mercado o la empresa. El debate sobre qué es sólido en la historia de la empresa y qué hay que empezar a cambiar, puede ser de lo más interesante…

En 2018 es vital por tanto fomentar la colaboración y el trabajo en equipo. Este espíritu es además un poderoso atractivo para la fuerza de trabajo joven y tan bien preparada, que necesita retos continuos y nuevas experiencias. Convivir generacionalmente con acierto es, sin duda, una de las mejores.

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