Guillem Recolons: Personal Branding en la cuarta revolución industrial


¿Amenaza u oportunidad?

Ya estoy empezando a escuchar la expresión “darwinismo tecnológico“. Te lo puedes imaginar: quien no se adapte al cambio tecnológico no logrará sobrevivir. La cuarta revolución industrial ya está aquí.

Qué supone la cuarta revolución industrial

Podría explicar una teoría sobre lo que eso significa, pero prefiero poner algunos ejemplos de sus implicaciones en nuestras vidas y en nuestros trabajos:

  • Automatización: ¿Qué será de los taxistas -incluyendo a Uber y similares- cuando las flotas de taxis sean de automóviles autónomos sin conductor? ¿Y de las autoescuelas?
  • IoT: El nuevo iPhone watch es un teléfono autónomo (datos integrados), además de un pequeño ordenador multifunción ¿qué será de los smartphones? ¿y de los pulsómetros?
  • Logística: Prime Now, el nuevo servicio de supermercado de Amazon, te lleva un encargo a casa en dos horas sin pasar por la tienda ¿qué será de los supermercados online? ¿y de los tradicionales? Una farmacia podría enviar un encargo a través de un drone a 200 Km en apenas veinte minutos ¿qué será de los servicios tradicionales de mensajería?
  • Big Data: Alphabet (Google, YouTube…), Facebook (Whatsapp, Instagram…), Amazon, WeChat, Weibo… son capaces de generar datos más precisos a tiempo real que nadie ¿qué será de las empresas de investigación y demoscopia?

Esto no es nada nuevo. Cada revolución trae cambios, y la sociedad acaba adaptándose (aunque algunos de sus individuos no lo hagan). La primera revolución industrial, con la máquina de vapor, modificó el mapa de la industria y del trabajo. La segunda revolución, a principios del S.XX hizo lo mismo con el petróleo, la electricidad, el zinc, el acero, el aluminio, el automóvil… La tercera, más cercana y global, es la de la inteligencia, donde convergen las nuevas tecnologías de la comunicación con los nuevos sistemas de energía.

Esta cuarta revolución industrial, viene marcada por la convergencia de tecnologías digitales, físicas y biológicas, que anticipan que cambiará el mundo tal como lo conocemos. Así lo describe un excelente artículo de BBC.

Y lo mejor es la vertiginosa rapidez con la que se producen los cambios. Si entre la 1ª revolución y la 2ª pasaron más de 50 años, ahora los nuevos entornos digitales y de inteligencia artificial propician velocidades increíbles.

Las malas noticias

La visión pesimista de todo esto es que quizás nuestro trabajo desaparezca. Hace pocas semanas, un excelente profesional del mundo de los seguros que prefiere cierto anonimato, me dio a conocer una app llamada Will robots take my job?.

Si colocas tu profesión actual te da un porcentaje de robotización previsto para 2024, siendo cero una profesión segura y 100 un profesión sin futuro. No sólo eso: te da una estimación de salario (en USA) y número de “competidores”.

Hay que leer con precaución los porcentajes, ya que se refieren al mercado estadounidense y no tienen en cuenta los elementos que conforman la propuesta de valor diferencial en un currículo (idiomas, experiencia, competencias, logros…).

Las buenas noticias

Como avanzaba, cada revolución industrial ha traído amenazas para quien no se “subiera al carro” pero también oportunidades para quien lo hiciera. En esta recomendable lectura de Enrique Dans, el autor no descarta que se pueda provocar destrucción de puestos de trabajo, pero cree que la velocidad será más lenta de lo que prevé la web de willrobotstakemyjob.

Ya de cosecha propia, la clave en personal branding viene dada por factores poco “robotizables” que tienen que ver con la inteligencia emocional más que por las puras competencias. Un factor clave, como en su día avanzó el responsable de innovación de VISA Inc. es la gestión de nuestra marca personal (personal branding), sin duda una de las nuevas competencias transversales indispensable para identificar la propuesta de valor, las áreas diferenciales y de relevancia que proyecte nuestra marca.

Transformación digital y valor

La transformación digital es un concepto que -a mi juicio- en 15 años se extinguirá. Básicamente porque el concepto está dirigido a las generaciones no digitales -baby boomers y gen X-, que deberán adaptarse al cambio o morir en el intento. Pero en unos años, los nuevos profesionales tendrán integrado el chip digital de manera natural.

Eso no quita que no haya nuevos retos y cambios que gestionar, y parece claro que todo girará en torno al Valor, a la capacidad de comunicarse con los demás y a la facilidad de adaptarse a nuevos entornos.

Recordemos que sin transformación personal no hay transformación digital.

La gran oportunidad

No desesperes. De la misma manera que se cierne una amenaza sobre tu futuro, existe la posibilidad de ser tú mismo quien busque qué parte de tu trabajo es automatizable y qué parte aporta mayor valor.

Por ejemplo, para un agente de seguros la tramitación de siniestros es algo automatizable (apps, programas de gestión, CRM…) pero la labor de venta o asesoría personal no tanto. En este caso el valor estaría alrededor de la capacidad de conectar, de persuadir, y el agente podría centrarse en esa tarea para aumentar su Valor y evitar la obsolescencia.

Artículo de Guillem Recolons, publicado en su blog.

Guillem Recolons es socio fundador y consultor de Personal Branding en Soymimarca
Una de sus obsesiones es convencer a las organizaciones que sus mejores activos de comunicación son sus profesionales. ¿Su lema? Todo deja marca, lo que hacemos y lo que no hacemos.
Antes de empezar con el personal branding, emprendió su carrera en el mundo de la publicidad, trabajando en grandes agencias (Tiempo BBDO, JWT, Bassat & Ogilvy o Saatchi & Saatchi…) como creativo, contacto cliente, planificador estratégico y director general. Además de colaborar en medios de comunicación, compagina su actividad profesional como docente de marca personal en la URL Blanquerna, IESE Business School y Tecnocampus UPF.

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