Impresión 3D: un nuevo panorama laboral


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La impresión 3D es una tecnología que fabrica por adición, capa a capa, objetos sólidos tridimensionales a partir de un modelo digital. ¿Suena a ciencia ficción? Pues es ya una realidad. Desde automóviles a instrumental para astronautas que se imprime directamente en el espacio, pasando incluso por la posibilidad de imprimir algún día células madre y órganos humanos.

Todo empezó en 1988 cuando el matrimonio Crump decidió crear un juguete especial para su hija. Vieron potencial en la idea, así que solicitaron la patente y fundaron Stratasys, compañía que hoy posee más de 600 patentes en este campo. En la última edición del World Economic Forum (WEF) su visión de negocio fue reconocida, junto a otros campos como la inteligencia artificial, la nanotecnología, la robótica, la genética y la biotecnología, como uno de los elementos clave de la cuarta revolución industrial. Es más, el informe The Future of Jobs, publicado por el WEF, asegura que estos elementos disruptivos supondrán un gran cambio en los mercados laborales, afectarán a la generación de empleo y requerirán de una nueva serie de capacidades y conocimientos.

Transformando modelos de negocio consolidados

Aunque en el ámbito doméstico la impresión 3D genera muchas expectativas, es en el sector industrial donde actualmente hay más potencial y mercado. También para los emprendedores supondrá un abanico de oportunidades hasta ahora impensables. Pero lo que llama la atención, sobre todo, es su capacidad para transformar modelos de negocio ya consolidados, inevitablemente tentados por el triple beneficio de este nuevo sistema de fabricación: rapidez en los procesos de producción, creando en pocos días lo que antes suponía varias semanas o meses de trabajo; reducción de costes; e independencia en la producción, no dependiendo de terceros para la obtención de moldes, prototipos o piezas específicas.

Según la consultora Statista, el mercado de impresión en 3D tendrá unas ventas de 16.200 millones de dólares dentro de tres años. Si se tiene en cuenta que en 2014 la cifra tan solo alcanzó los 3.800 millones de dólares, el futuro del sector 3D es prometedor. Por su parte, Gartner Research asegura que las ventas de maquinaria 3D se incrementarán casi en un 30% en los próximos dos años. Compañías mundialmente reconocidas como General Electric y Volvo, por citar algunas, ya emplean estas técnicas en sus cadenas de producción. ¿Pero cuáles son los sectores industriales en los que la impresión 3D será fundamental en los próximos años? Los siguientes: el sector aeroespacial y de aviación, la automoción, la construcción, el textil, el sector médico y la industria de la alimentación y la restauración.

Reinventando profesiones tradicionales

La irrupción de la impresión 3D dará pie a negocios reales y a profesiones inéditas, pero implicará también cambios profundos en profesiones de sectores tradicionales como la ingeniería, la arquitectura o la medicina. Asimismo, su capacidad de transformación irá más allá del campo técnico o científico, obligando a otros profesionales a reciclarse y especializarse.

Abogados y juristas, por ejemplo, deberán abordar las cuestiones legales que puedan surgir con el avance de la impresión 3D. También se necesitarán expertos en detectar oportunidades de negocio o expertos en operaciones y administración en 3D. Este último grupo incluye a los recursos humanos, que según The Future of Jobs deberán reinventar la función de su departamento ante la llegada inminente de esta cuarta revolución industrial, convirtiéndolo en parte estratégica del negocio. Los responsables del capital humano de las compañías tendrán un papel importante en la predicción de las habilidades y el talento que las empresas necesitarán para adaptarse al nuevo contexto de disrupción general que experimentarán. Apostar por la formación y estimular la diversidad en el talento serán sus mejores armas.

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