El inconformismo como agente de cambio


El bicho raro de la oficina puede llegar a ser un experto en calidad, con un entorno adecuado. Su resistencia a acomodarse y a aceptar la visión de los demás, lo convierten en un gran agente de cambio. Qué interesante es escuchar la visión de los millennials al respecto.

1. Perder el miedo al error

Los millennials han nacido en un mundo en profundo cambio, en el que los estudios ya no garantizan un trabajo. Tienen que inventarse una nueva forma de vida.

Manuel Mata, uno de ellos, se pregunta en su artículo ¿Qué importa? lo siguiente: “En una época que nos permite romper con lo establecido y aportar valor al mundo con menos recursos, ¿por qué conformarse con la antigua receta del éxito? ¿Por qué no pensar fuera del molde de lo cotidiano? Hoy más que nunca, el éxito verdadero va más allá del beneficio propio y se encuentra en brindar soluciones a aquello que nos incomoda de este mundo, ¿o es que piensas vivir conformándote el resto de tus días?

Así que si quieres llegar realmente lejos, prepárate para auto-educarte y obtener destrezas para el mundo real por tu cuenta, ya que si te conformas con lo que se te ha dicho que es necesario para ser exitoso, no logres llegar más lejos que el promedio”.

El inconformismo profesional es un valor en alza. Una actitud inquieta a la que no le gusta encerrarse en la zona de confort y aceptar las cosas tal como son, sino preguntarse continuamente cómo pueden hacerse mejor. Y disfrutar con ello. El inconformista trabaja para aprender con lo que hace, mejorar cada vez, resolver desafíos. ¡Qué valioso para la empresa!

Iniciativas como mapmakers tratan precisamente de inspirar esta actitud vital en las personas. A esta plataforma colaborativa se va a compartir historias y reflexiones de cambio personal o profesional, que ayuden a los demás a forjar su propia leyenda. Cada mapmaker se convierte por tanto en un agente de cambio, un promotor de un estilo disruptor de vida.

Emprendedores como Josef Ajram e Isra García publican el libro ‘Inconformistas’, al que subtitulan: “Un MBA no convencional para conseguir todo lo que te propongas en la vida y en el trabajo”, insisten en que la clave está en estar dispuesto a equivocarse, y aprender con ello.

“Como profesional, explica Ajram en elconfidencial, hace diecisiete años que gano en bolsa solo por un motivo: porque lo primero que hago cuando realizo una operación es pensar cuánto quiero perder. (…) Tengo claro que si me equivoco tengo que aprender. Hay dos tipos de personas: los que se equivocan y dicen que han tenido mala suerte y los que nos equivocamos y nos preguntamos qué hemos hecho mal. Probablemente nos vamos a equivocar en la toma de decisiones, pero lo importante es que ese error nos cueste lo menos posible.

2. Recomendaciones para crear empleados inconformistas

Lo cierto es que ser un inconformista en el trabajo no es fácil. Una persona que realiza continuamente sugerencias y críticas es muy molesta, y puede llegar a romper el buen ambiente de trabajo. En muchas empresas, además, está socialmente penalizado ser el centro de atención o el que se desvive por trabajar. Un inconformista en este ambiente acabará, tarde o temprano, amoldándose al ritmo colectivo o marchándose.

Para la empresa, sin embargo, contar con trabajadores inconformistas es muy interesante. Van a ser profesionales muy implicados en mejorar métodos y resultados. La clave por tanto está en reconocerlos y valorarlos, incentivar esta actitud entre los demás, y crear un ambiente empático en que las sugerencias no se vean como una crítica sino como una oportunidad, incluso un reto de mejora.

De nuevo Isra García, en su artículo sobre el inconformismo, da las claves para crear este ambiente en la empresa, y que se resumen en: Contratar a profesionales que trabajen más allá de para ganar un salario. Confiar en ellos y en sus capacidades. Permitir el error y el cambio.

¿Te atreves a probar o te conformas con lo que tienes?

 

Recibe todas las novedades de People First