La desconexión digital ¿una utopía?


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Muchas empresas aplican políticas de flexibilidad horaria y de conciliación de la vida laboral y la familiar, pero ¿es posible conseguir desconectar del trabajo?

Los dispositivos móviles y las nuevas tecnologías lo están haciendo cada vez más difícil.

El 71% de los ejecutivos europeos mira sus e-mails y otros correos por la noche o durante el fin de semana y los días festivos. Además, el 76% afirma que los instrumentos digitales tienen un impacto negativo en sus vidas personales, según un estudio realizado por Deloitte en 2015.

El uso que se hace de los dispositivos móviles en las sociedades hiperconectadas permite a las empresas tener una comunicación permanente con los trabajadores, haciendo que desconectar del trabajo se convierta casi en una utopía en los países desarrollados.

Ante esta situación, el debate sobre si deben existir límites y sobre la regulación de la desconexión digital está a la orden del día.

Francia, país pionero en la desconexión digital  

Desde el 1 de enero, una ley francesa obliga a todas las empresas de más de 50 trabajadores a negociar el derecho a la desconexión digital. Es decir, las empresas deben negociar con los empleados el derecho a no atender llamadas, emails o mensajes profesionales fuera del horario laboral.

El objetivo es fijar las “modalidades del pleno ejercicio del derecho del asalariado a la desconexión”, así como “la puesta en marcha por la empresa de dispositivos de regulación de la utilización de herramientas digitales”.

Actualmente Francia es el único país que cuenta con una normativa referente a la desconexión digital.

En España, Empleo está estudiando la posibilidad de regular el derecho a no estar conectado constantemente. 

Según el Ejecutivo, la Secretaría de Estado de Empleo está estudiando la posibilidad de una regulación que reconozca el derecho de los trabajadores a la ‘desconexión digital’ de su empresa, una vez finalizada su jornada laboral.

Esto es debido a que los trabajadores españoles también sufren las consecuencias de la digitalización. En 2015 al 65% de ellos se les requería por temas laborales fuera de sus horarios de trabajo, según un estudio elaborado por Endenred e Ipsos. Este porcentaje crece continuamente, conllevando problemas como el estrés laboral y las dificultades con la conciliación laboral.

A pesar de tratarse de tema que se ha puesto sobre la mesa por parte distintos partidos políticos, de momento no se ha desarrollado ninguna normativa específica. No obstante sí que existen leyes más generales que establecen que el trabajador no tiene obligación de permanecer en el puesto de trabajo ni de contestar llamadas o correos fuera de su horario laboral.

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