Lidia Nicolau: “La felicidad puede ser bastante contagiosa”


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Lidia Nicolau es la Chief Happiness Officer (La responsable de felicidad) de Habitissimo. Lidia es licenciada en Psicología y también es autora del blog Trabajar La Felicidad. En este artículo Lidia nos cuenta cómo la gestión de la felicidad en las empresas es primordial para el desarrollo de las personas del equipo.

La gran aventura de gestionar personas es, como mínimo, mucho más que interesante y, como todo lo interesante, tiene una gran variedad de enfoques y de formas de hacer. Desde que llegué a Habitissimo tuvimos claro que el departamento de Recursos Humanos no se iba a llamar como tal, los humanos no se recursan: somos personas y ayudamos en la gestión, por tanto debía llamarse Departamento de Personas. Un año después y con las cosas más avanzadas, decidimos dar un paso más y llamar al cargo que ocupo Chief Happiness Officer o Gerente de Felicidad. Esto es más un compromiso que un nombre, es aquello a lo que debo dedicarme y la razón de ser del departamento. Dar nombre a las intenciones las hace más fuertes, me compromete a mejorar y a que todos estemos pensando en lo que es más importante a nivel de cultura corporativa y lo que nos hace fuertes como empresa: el bienestar y la felicidad de todas y cada una de las personas que formamos parte del equipo.

El día a día del Gerente de Felicidad

El trabajo de un Chief Happiness Officer (CHO), pese a que por el nombre puede que algunos le resten importancia, se centra en evaluar y mejorar todos los procesos de recursos humanos y, además, innovar de forma constante en lo que a gestión de personas se refiere.

La experiencia de toda persona que forma, o quiere formar parte de nuestro  equipo, ha de ser buena y garantizar las condiciones óptimas para que se pueda desarrollar al máximo posible. Ésta es la misión del CHO durante toda la experiencia de un miembro del equipo en Habitissimo: desde la recepción de CV’s y entrevistas, en las que intentamos que la situación sea lo más cómoda posible para que el candidato pueda expresarse y mostrarse tal y como es, hasta el día a día en la oficina.

Una parte fundamental de todo esto es la evaluación. Además de las evaluaciones anuales más clásicas y habituales en muchas empresas (como clima, satisfacción laboral o evaluación de liderazgo), apostamos por evaluar los valores corporativos y todas las iniciativas que llevamos a cabo. En este sentido, también contamos con HappyForce, una herramienta en forma de app que nos permite a todos los miembros del equipo indicar de manera anónima cuál es nuestro nivel de felicidad diario y dejar un comentario.

Lo más importante para nosotros es el feedback constante que podemos obtener de todos los miembros del equipo y, para ello, nos basamos también en otras herramientas e iniciativas: buzones de sugerencias, una intranet corporativa con sección de ideas y preguntas frecuentes, sesiones de OpenMic (una vez al mes el CEO se reúne con todas las personas que quieran para responder a sus preguntas), comidas con dirección y sesiones individuales con el CHO.

A partir de todo este feedback y de los nuevos proyectos que desarrollamos, podemos mejorar y optimizar los procesos. Todo esto ayuda muchísimo a la hora de gestionar el cambio, de facilitar la transición a nuevos productos o modelos que queramos probar como empresa.

Lidia Nicolau gerente de felicidad - Habitissimo

La felicidad puede ser bastante contagiosa

Si bien la medida de felicidad no está estandarizada y es algo a priori subjetivo, sí podemos tratar de hacerla objetiva o, al menos, evaluar su desarrollo. Evidentemente medir sentimientos no es tan objetivo como tomar la temperatura, pero podemos ver tendencias, esto nos ayuda enormemente a actuar y, mucho más importante, predecir determinados comportamientos.

La parte positiva es que, al igual que la tristeza, la felicidad es bastante contagiosa, por lo que nos interesará saber si en un determinado equipo o en toda la compañía la oscilación es grande, para poder actuar cuando todavía estamos a tiempo.

Tomar estas medidas y trabajar directamente sobre la felicidad de los empleados tiene numerosos beneficios. El primero de ellos es el rendimiento, al que siguen: productividad, engagement con la tarea, capacidad de trabajar en equipo, capacidad de innovar y mayor compromiso con la empresa. Además, favorece el engagement con la marca, sobre todo a nivel empleador, ya que las personas reconocen Habitissimo como un buen lugar para trabajar y esto nos ayuda en los procesos de selección, pero también en la retención del talento. Es genial permitir a las personas desarrollarse y ver cómo evolucionan dentro de la empresa. Ver cómo crecen a nivel personal y profesional, cómo avanzan y cómo permiten que la compañía avance. Somos lo que somos por la gente que forma parte de este equipo, es nuestro mejor logro y nuestro mayor orgullo.

Para conseguir esto es fundamental trabajar la relación de confianza con los miembros del equipo. El departamento de Personas debe ser un ejemplo, y debe estar comprometido al 100% con el bienestar del equipo. Saber escuchar sin juzgar, estar siempre disponible y ser justo, saber decir que sí y saber decir que no, compartir toda la información y ser leal. En nuestro caso la relación ha sido siempre buena, todos entendemos que es necesario “hablar las cosas” y, de hecho, es uno de nuestros valores, basar las relaciones en la sinceridad es la clave para que sean sólidas y duraderas.

“Work hard, play hard”

Mucha gente me pregunta qué es lo que hacemos para conseguir que la gente sea más feliz y, en ocasiones, creo que les decepciono cuando no hablo de grandes fiestas o de piscinas de bolas. Para que las personas sean felices en su trabajo y estén motivadas, lo principal es que el ambiente, el equipo y el puesto en el que están permitan desarrollar sus talentos y aptitudes en plenitud.

Nuestro trabajo se centra el sistema de evaluación del desempeño y feedback continuo, en desarrollar planes de carrera, en ofrecer un mínimo de 3 horas de formación a cada persona persona al mes, en organizar  sesiones de innovación… Todo ello en un espacio adecuado (tenemos unas oficinas cómodas y agradables, con salas a disposición de los trabajadores) y con la oportunidad y facilidad de que todos puedan aportar ideas o preguntar lo que sea cuando sea, además de ver cómo evolucionan esas ideas y cómo pasan a integrarse en el producto, y actividades conjuntas para conocernos más como equipo.

Hemos desarrollado también otras iniciativas que nos permiten mejorar el nivel de felicidad: hay fruta gratis a disposición de todos en la oficina, una mesa de ping pong, un futbolín, una sala de siesta y, recientemente, unos karts. No obstante, eso no dejan de ser “juguetes”, podríamos prescindir de ellos y no cambiaría nuestro nivel de felicidad.  Pero sí son medidas que nos  permiten pasarlo bien, trabajar jugando, para que en momentos de estrés no olvidemos que estamos en nuestra casa y que el trabajo no debe ser nunca un suplicio. Tener sentido del humor es importante, y debe transmitirse de arriba hacia abajo. Como siempre decimos en la oficina “work hard, play hard”.

Gracias a este buen ambiente, a esta confianza para bromear, a este foco en la felicidad de las personas, hemos conseguido tener unos índices de rotación y absentismo muy bajos. Y ha contribuido también al desarrollo de numerosas personas del equipo, personas que empezaron como becarios o agentes y que ahora son directores de departamento, personas que han pasado de un departamento a otro pudiendo cumplir su sueño profesional.

Lidia Nicolau: La gestión de la felicidad en la empresa

En nuestro desarrollo ha sido vital el compromiso que tienen los trabajadores con la empresa y el producto. Somos muy conscientes de que no estaríamos en el punto en el que estamos sin todas las ideas y aportaciones que han venido de parte de los miembros del equipo y que nos han convertido en lo que ahora somos. A nivel de marca, esta manera de trabajar también ayuda, pero es sólo la consecuencia de implantar este tipo de gestión y no es (ni debería ser jamás) el objetivo de un departamento de Personas. Recoger frutos es siempre agradable, pero no trabajamos en esa parte, sino en todo lo anterior.

Aunque el desarrollo de todas estas medidas se trabaje desde el departamento de Personas, no sería posible avanzar en ello sin la implicación de la Dirección General, que es fundamental. Gestionar personas es genial, y tiene unas consecuencias muy positivas tanto para el equipo como para la cuenta de resultados, pero debe ser un compromiso firme por parte de todos. Todas y cada una de las acciones tomadas a cabo como empresa deben estar acorde y ajustarse a los valores corporativos. Si pides feedback debes estar dispuesto a escucharlo y a actuar en consecuencia, y debes tomar decisiones firmes para garantizar que aquello que dices y prometes se cumple.

En mi opinión la tendencia actual es ésta, debería haberlo sido siempre, pero lo más importante es que sea parte de la forma de hacer de la empresa y no unas medidas estéticas impulsadas desde un solo departamento. Trabajo de todos y trabajo en equipo para garantizar el éxito.

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