Los valores como base del crecimiento empresarial


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Transparencia, sinceridad, honestidad, constancia, responsabilidad, compañerismo, respeto, humildad, autonomía… Los valores constituyen el motor interno, los principios que indican lo que es importante y valioso para cada individuo. Impulsan la conducta, son la brújula vital de cada uno. Las personas, con sus sueños, ilusiones, potencialidades y limitaciones trabajan en marcos corporativos, en los que desarrollan su trayectoria laboral.

Las empresas que estén atentas a la dimensión humana de sus colaboradores serán más propensas a conseguir los objetivos que persiguen por una razón muy sencilla: una persona no puede disociar su faceta laboral de la personal. Ambas caras de la moneda se entrelazan y funden sin remedio, influenciándose la una a la otra y viceversa. Primero son las personas y después viene el negocio. La fórmula se está demostrando que no funciona al revés.

Sólo las personas adecuadas para cada empresa desarrollarán todo su potencial

Las corporaciones se nutren de proyectos que incrementan su valor con el espíritu y los valores de los que allí trabajan. Es por ello clave escoger las personas adecuadas para trabajar en cada empresa. Sus valores deben ir en consonancia con los del lugar de trabajo, para sintonizar con la empresa. Se trata de encajar en el equipo. Y ahí entran en juego los valores.

Una gran preocupación de las empresas es cómo mantener su esencia a medida que aumentan de dimensión y se expanden nacional e internacionalmente. Una visión clara de lo que quieres conseguir como corporación, combinado con una cultura enraizada, ayuda a mantenerse fiel a los valores de una empresa y permite el crecimiento y expansión de la organización de manera sostenible.

Todo debe recordar cuáles son los valores predominantes

La coherencia, en este punto, goza de especial relevancia ya que todo debe ir enfocado hacia el mismo punto: que haya una lluvia fina que llegue a todos los empleados y les recuerde qué valores comparten para poder realizar un trabajo excelente. Así, las múltiples áreas de actuación de la empresa (relaciones entre compañeros, actos de RRPP, uso de redes sociales, comunicación interna, anuncios publicitarios, acuerdos comerciales, etc.) deben ir siempre en el mismo sentido y reforzar los mensajes corporativos. Mantener la motivación de los trabajadores pasa por una filosofía en la que la compañía cuide de cada persona, se preocupe por su motivación y desarrollo y comprenda sus necesidades personales y profesionales. Cuando empresa y empleado se cuidan los unos a los otros se generan unos lazos duraderos y un sentimiento de pertenencia que hace de los trabajadores los mejores embajadores de la empresa y de su cultura.

Ese cuidado pasa desde elementos tan diferentes como las instalaciones, pasando por el proceso de bienvenida o en acciones que refuerzan el compromiso empresa/trabajador. Los ejemplos se encuentran en sectores muy dispares que sí coinciden en algo: la persona es lo más importante. Infinitos serán los retos a los que se enfrentarán las empresas en los próximos años, repletos de cambios tecnológicos y organizativos. La única certeza es que para que las empresas sean sostenibles a largo plazo, en el centro siempre deberán estar las personas.

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