Más allá del trabajo ideal


Los empleados satisfechos con su trabajo generan clientes satisfechos, pero… ¿cómo se consigue que un profesional ame su trabajo en la empresa? ¿Qué hace a un trabajo ideal? Veamos algunas propuestas.

Las claves del trabajo ideal

Numerosos estudios coinciden en que el trabajo ideal cumple estos requisitos:

  1. Está bien pagado.
  2. Hay un buen ambiente de trabajo.
  3. Se han implementado medidas de flexibilidad horaria y conciliación familiar.
  4. Cuentan con incentivos como seguros privados de salud, instalaciones modernas, la posibilidad de viajar…
  5. Se valora al empleado.

Sin embargo, observatoriorh.com hace una buena pregunta: “¿Pero es eso suficiente para inspirarlos? Así como los clientes necesitan algo más que un servicio rápido para sentirse satisfechos con una compra, los empleados necesitan algo más allá de lo básico para dar lo mejor de sí mismos cada día”.

El mismo artículo del Observatorio cita también como imprescindibles para crear un buen nivel de satisfacción con el puesto de trabajo, la formación, un entorno seguro y oportunidades de crecimiento. Y añade estos cinco factores:

  • La empresa aporta valor o innovación a la sociedad.
  • El trabajo se ajusta a las habilidades, intereses y aspiraciones del empleado.
  • Se puede trabajar de forma autónoma.
  • Los líderes son inspiradores.
  • Formar parte de un equipo es un plus.

El plus imprescindible

Efectivamente, hemos dado en el clavo: “Formar parte de un equipo es un plus”, sentirse valorado es un elemento motivador. En consecuencia, la capacidad de la empresa para crear relaciones sólidas y duraderas con sus empleados en un entorno de confianza, generando compromiso e identificación con la marca (engagement), será fundamental a la hora de conseguir empleados no sólo satisfechos, sino además felices.

A partir de entrevistas y artículos publicados en este blog, añadiríamos algunos factores más:

  1. Libertad creativa: un trabajo ideal ha dejado atrás el fordismo y espera del trabajador ideas nuevas, detectar oportunidades y dar soluciones a nuevos retos. Ha de ser un incentivo intelectual conectado a los cambios de época.
  2. Estructura horizontal: un trabajo responsable en equipo genera mucha más felicidad laboral y compromiso que una estructura piramidal. Hay que pedir al trabajador responsabilidades mientras se le habilita para ello, en la medida de sus capacidades.
  3. Dominio tecnológico: la utilización plena de las nuevas tecnologías y la inmersión en los fascinantes retos como el big data y la inteligencia artificial, que están transformando el mundo, añaden pleno sentido al trabajo que se está realizando.

 

Ticbeat.com añade un ítem interesante: “el comportamiento prosocial -el voluntario destinado a beneficiar a otro- puede aumentar la felicidad”.

Para bain.com, la clave está en que la marca sepa potenciar el entusiasmo y la creatividad de sus trabajadores. Y cita como ejemplo las tiendas Apple, donde cada empleado es auténticamente él mismo y conecta con sus recomendaciones tecnológicas personales con los clientes: “Employees were devoting themselves to making Apple Stores even better for customers”.

El artículo de Bain también menciona ejemplos curiosos como la utilización por parte de Google de análisis de datos para descubrir qué hace a los equipos altamente efectivos. Que la empresa Rent-A-Car entrena a sus managers para trabajar con sus empleados como socios, más que como subordinados. O cómo la empresa deportiva REI utiliza el social media para incentivar el feedback de sus empleados.

En cualquier caso, las empresas que se preocupan y siguen los niveles de satisfacción de sus empleados demuestran que empleados muy satisfechos son de gran valor para una compañía, se mantienen fieles a ella, y les gusta compartir su satisfacción con la empresa en su entorno personal,  profesional y en las redes sociales.

 

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