Networking hacia el éxito


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Acceder al mercado laboral puede ser complicado, y más en un contexto tocado por una crisis económica, por eso la ayuda y la colaboración mutua pueden marcar la diferencia. Un conocido, una red de contactos, una presentación, una recomendación y, finalmente, una entrevista. Siempre ha sido así, pero a medida que las redes sociales y la tecnología de la información han ido adquiriendo importancia, el networking se ha convertido en la base de una carrera profesional exitosa. Actualmente, los expertos señalan que para acceder al mercado laboral hay que destinar un 80% del tiempo a hacer contactos y el otro 20% a buscar ofertas de empleo y enviar currículums. La clave está en crear primero una buena red de contactos y a partir de ahí llamar a la puerta de las empresas que más nos interesan.

Las recomendaciones son imprescindibles para competir en un mercado laboral saturado de licenciados y perfiles similares altamente preparados. Lou Adler, autor de la conocida Guía básica para contratar y ser contratado, llegó a la conclusión, después de realizar un millar de entrevistas, que para el 92% de los responsables de recursos humanos los mejores trabajadores que habían contratado eran los que previamente les habían sido recomendados. Los reclutadores confían en la opinión de otros colegas que conocen de cerca la trayectoria profesional del candidato, así que cuando uno busca trabajo lo primero que debe hacer es comunicar a su entorno o círculo personal y profesional que busca trabajo.

Pero esto es solo el principio, el networking requiere de una mentalidad proactiva y debe entenderse como un trabajo diario. Es la oportunidad de trabajar en un perfil o marca personal que sirva de escaparate y nos ayude a trasladar nuestros valores, aptitudes, actitudes, intereses y cualquier otro contenido de valor que sirva para diferenciarnos. Toda la información compartida en redes sociales, incluso las más personales como Facebook e Instagram, servirá para construir nuestra marca y venderla a posibles empleadores o futuros colaboradores.  Paralelamente a esto, hay que trabajar nuestra red de contactos, que no solo abarca el ámbito digital, también supone mantener los contactos de todos aquellos trabajos por los que hemos pasado, así como intensificar vínculos con otros profesionales del sector o asistir a encuentros y eventos relacionados con nuestra área de interés. Siempre hay que tener la tarjeta de visita preparada, quién sabe con quién podremos intercambiarla.

Sigue una estrategia definida

 En el mundo laboral es esencial crear una red de contactos en la que apoyarse profesionalmente. Y en la práctica es tan o más importante disponer de un buen currículum o idea de negocio como conocer a las personas capaces de tocar la tecla acertada y abrirnos puertas. Aunque la meta principal del networking es la búsqueda de empleo, las ventajas de una red profesional amplia y cultivada van mucho más allá: nuevas oportunidades de desarrollo y de negocio, obtención de información, compartir ideas, opiniones y conocimientos, encontrar nuevos colaboradores, etc.

Muchos cometen el error de dejarlo al azar, cuando en realidad deberían establecer un plan o estrategia a seguir. El objetivo es rodearse de las personas adecuadas que más se alineen a nuestros intereses para construir relaciones mutuamente beneficiosas, así que, una vez definida nuestra marca personal y antes de empezar a contactar a diestro y siniestro, debe haber un trabajo previo de identificar esos perfiles que más nos interesa tener cerca. La esencia del networking es la colaboración y cooperación. De hecho, cuando alguien adquiere más responsabilidades o asciende en su carrera, el resto de su red de contactos se ve beneficiado directa o indirectamente. Dar y recibir. Teniendo en cuenta esto, debemos ser muy cuidadosos en la selección de esos contactos que configuraran nuestra red profesional.

Otra de las recomendaciones en las que coinciden los expertos es la de no limitarse a una zona de confort. Descartar a alguien porque no te caiga bien, tenga opiniones diferentes o sea de la competencia es una equivocación. Cuanto más diversa sea nuestra red de contactos más partido podremos sacarle. La empatía será clave para relacionarnos tanto con los perfiles más afines como con aquellos con los que consideramos que poco tenemos en común.

LinkedIn, paradigma del networking

Con la irrupción de las redes sociales, en concreto las profesionales, ya no hace falta conocer personalmente a alguien para establecer algún vínculo. Eso hace que el concepto de networking que conocíamos hasta la fecha cambie completamente. Gracias a herramientas como LinkedIn, la mayor red profesional del mundo, podemos llegar más lejos, contactando con personas que anteriormente nunca hubiéramos tenido ocasión de contactar. Las redes sociales nos permiten un networking más globalizado y eficiente, enfocado a objetivos concretos.

Pero, ¿cómo sacar el mejor partido a LinkedIn? Para empezar seleccionando los contactos que más nos convengan, teniendo en cuenta que las probabilidades de éxito dependerán más de la cualidad que de la cantidad. La mejor manera de llegar a un perfil que nos interesa es a través de intermediarios; contactar directamente con desconocidos puede ser un método demasiado agresivo para acercarnos a ellos, así que es recomendable detectar esos contactos que tenemos en común y pedirles que nos presenten.

La participación activa en grupos también es una buena manera de darnos a conocer en la red. Debemos seleccionar los grupos más importantes de nuestro sector profesional e interactuar con sus usuarios, reaccionando a las publicaciones, compartiendo actualizaciones o generando debate. No sirve de nada estar en LinkedIn si no interactuamos. Además, es necesario hacerse ver. ¿Cómo? Trabajando nuestro perfil con contenido, propio o no, que aporte valor a nuestros contactos. La frecuencia de publicación tiene que ser periódica y debemos buscar temas interesantes acorde con nuestro público y nuestra área de interés. Tener un perfil activo y bien pensado supone un gran trabajo y dedicación personal, es cierto. Sin embargo, el retorno es superior a las horas invertidas, ya que de este modo ganamos en reconocimiento y visibilidad; nuestros contactos valorarán nuestro perfil y nos considerarán expertos en algo, mientras que LinkedIn mejorará nuestra posición en su buscador y esto incrementará las probabilidades de ser encontrados por usuarios que quién sabe las puertas que puedan abrirnos.

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