El proceso de automatización necesita la creatividad y el talento humano


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Según el informe publicado por el McKinsey Global Institute, la introducción de la robótica y, así mismo, de la automatización de los empleos es, actualmente, una de las máximas preocupaciones de los trabajadores. El uso del ‘big data’ en las empresas e instituciones juntamente con la sustitución del personal humano, completa la lista de los tres miedos más persistentes en el mundo laboral.

El estudio, realizado en Estados Unidos, analiza la influencia de la tecnología en los entornos de trabajo y revela que no solamente se verán afectados los empleados a nivel de producción, sino que sectores mejor cualificados, como la medicina o las altas direcciones también podrían verse afectadas en un futuro. Esta ‘revolución robótica’, ‘cuarta revolución industrial’ o ‘revolución 4.0’ también afecta a las economías desarrolladas de Europa. Es la actual revolución tecnológica que, según el director del Foro Económico Mundial, Klaus Schwab, se define por ser un “conjunto de sistemas que combinan software, sensores, nanotecnología y una tecnología digital de comunicaciones que están construidos sobre la infraestructura de la revolución digital ya anterior”.

Según el estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Austria, Alemania y España son los tres países que se verán más afectados por la automatización. En el caso de España, puede sustituir en el futuro un 12% de todos los empleos actuales, siendo los que ocupan las cadenas de producción los más afectados.

Por el contrario, y desde una óptica optimista, se augura que la Inteligencia Artificial aumente en un 11% la productividad laboral en 2035. Según el estudio La digitalización: ¿crea o destruye empleo? ésta creará 1.250.000 de empleos en los próximos cinco años. “Habrá un desfase de 100.000 trabajadores entre los nuevos empleos que podrá absorber el mercado laboral y lo que España será capaz de ofrecer” pronostica el estudio. Continúa augurando que “los empleos adicionales estarán vinculados a las profesiones relacionadas con la ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas.”

Además, la OCDE recuerda que el proceso de automatización del trabajo sucederá de forma “lenta”, lo que permitirá una adaptación por parte de los trabajadores. Desde la misma óptica, la directora del Media Psychology Research Center (EEUU), Pamela Rutledge, argumenta que hay actividades que la automatización nunca será capaz de hacer, como las tareas que requieran creatividad, capacidad de síntesis y resolución de problemas o innovación, como son los médicos de familia o las personas dedicadas a las artes y la música. Este proceso tecnológico necesitará crecer con el talento y las emociones humanas para seguir avanzando y dejar a un lado el pensamiento de “desempleo tecnológico” que está cultivando miedos y preocupaciones en la ya comentada ‘cuarta revolución industrial’.

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